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27 de enero de 2018

Lo que no te cuentan


Hola familia!

Pues sí, hoy os traigo un post sincero, abierto, sin tabúes ni complejos, acerca del embarazo, parto y cuarentena en clave de humor. Porque es una época idealizada donde pocas veces (o ninguna) se cuentan los pormenores de esta nueva aventura.

Con poquito que investiguemos en internet podremos encontrar los cambios más notorios: el oscurecimiento de los pezones, la línea alba, las estrías, el aumento de peso, el cambio hormonal... Pero nadie entra en detalle. A mí me hubiera gustado saber ciertas cosas, así que os voy a compartir mi sabiduría dividiéndola en 3 bloques. Empecemos con el primero.

EMBARAZO

Durante el embarazo suceden muchísimos cambios a nivel físico y emocional. Normal, tu cuerpo va a crear una personita! Esto conlleva mucho esfuerzo! Por lo tanto, puede que te caigas por los rincones de sueño, sobretodo durante el primer trimestre. Y cuando digo caerte por los rincones lo digo literalmente. Es un sueño que te atrapa. Vaya que ni de resaca había sentido yo tal cansancio.

Por otra parte, tus tetis. Cuando leas que te crecerán y se oscurecerá la aoreola, imagínate dos melones con una galleta oreo en ambos vértices. No, no exagero. Te comprarás sujetadores de dos y tres tallas más grandes a lo largo del embarazo, porque cuando pensabas que ya no crecerían más, tienes la subida de leche.

Las odiosas estrías. A ver. Este tema es obvio: si la piel se estira y no se mantiene suficientemente hidratada, salen estrías. Y lo mismo pasa DESPUES DE DAR A LUZ. No porque hayas parido tienes que dejar de echarte crema, ya que la piel se "encoge" rápidamente y es el mismo proceso pero al contrario. Para evitarlo, hidrata. Desde el principio. Úntate en crema Nivea de lata azul (la de toda la vida) hasta que quedes blanca cual fantasma todas las noches, así sólo manchas los pijamas :) Y no cometas mi mismo error. Como decía antes, las tetis también crecen. Así que hidrátalas!

Otro cambio importante son tus pulmones. Llegará un punto (antes de lo que esperas) en que te ahogarás paseando al perro o haciendo la colada. De nuevo no exagero. Es impresionante. Eso es porque el útero se expande y desplaza a los órganos que "estorban" hacia arriba y a los lados. 

Otro de esos órganos es la vejiga. Te harás pipí todo el rato. Sobretodo en el primer y tercer trimestre. Pero luego irás, serán dos gotas y te cabrearás maldiciendo la pérdida de tiempo y de sueño (sí, también despertarás por la noche aunque hasta ahora hayas sido una marmotilla, como fue mi caso).

Y esto me lleva a la cama :) Olvídate de dormir boca abajo, claro. Si eres de las personas que nunca duermen así, enhorabuena! No sabes de la que te libras.

Por otra parte, algo muy poco conocido son las diástasis. En las embarazadas hay dos especialmente típicas: la abdominal y la de cadera. La diástasis no es más que la forma de decir que los músculos o ligamentos se han separado más de lo normal. A mí me tocó vivir la de cadera, y qué mal. En serio. 

Embarazada de 8 meses, no podía levantar los pies del suelo (esto lo digo literalmente, vaya, que no podía subir el bordillo de mi casa), tumbarme de lado, conducir o ponerme las bragas. Sí señor@s, hasta en eso me tenía que ayudar Marido. Creo que es lo más jodido después del parto que me ha tocado vivir. Es muy frustante volverte dependiente de la noche a la mañana. Por cierto, cuando me pasó esto, mi ginecólogo nos recomendó una vacuna que de forma habitual se utiliza para madurar los pulmones de los bebés estando aún en la tripilla, pero al ser anti-inflamatoria y llevar corticoides, me vino genial (por lo menos pude volver a andar).

Los sentimientos, aunque suene a cursilería, se agrupan y manifiestan para hacer boicot a tu cerebro con pancartas como “¡Nos gusta!” y “¡Lo odiamos!” al mismo tiempo. Cualquiera ajeno te diría que o tienes doble personalidad o se te ha ido la cabeza. La más mínima cosa podrá hacerte reír, pero también llorar. Recuerdo un día que se me saltaron las lágrimas porque comimos en el burguer y me pusieron pepinillo en la hamburguesa. Muy heavy. 

Y ten una cosa clara. Desde que te quedas embarazada lo importante es el bebé. ¿Qué pasa? Que como no pueden hablar con él te preguntan a ti todo el rato. Pasas a ser la prota de tu propia telenovela. Pero cuando das a luz... Ay amiga, olvídate. Todo irá enfocado a tu retoño. Pero te dará igual porque serás feliz.

PARTO

Bueno, esta parte es la más comentada. No sé por qué todas las conocidas se afanan en contar su experiencia (la mayoría de veces mala) para que tú estés tranquila y no te agobies (nótese la ironía).

A ver, parir duele. Hoy en día existen métodos para paliar el dolor si así se desea. Pero hay que tener en cuenta un par de cosas. Las contracciones las tienes que pasar sin epidural al menos hasta que estés de 3 cm. Cada una tenemos el umbral del dolor a un nivel diferente, y depende de bastantes factores:

- Si te lo tomas con filosofía y dejas a tu cuerpo actuar sin ponerte tensa, se lleva bien. Por el contrario, si luchas contra el dolor encogiéndote o estando nerviosa es peor.

- Si es un parto inducido, normalmente las contracciones son más dolorosas porque los medicamentos aceleran el proceso y el cuerpo pasa de 0 a 100 en 4,8 segundos, como los coches de las pelis.

- Puede ocurrir que cuando te pongan la epidural no haga el efecto deseado y sólo te duerma un lado, o de cintura para arriba (con lo cual no te duelen las contracciones pero el expulsivo lo haces “al natural”) o directamente no haga efecto. Pero es una práctica bastante extendida, así que si tu decisión es ponértela, lo más probable es que todo vaya bien. Yo hubiera agradecido saber estas “excepciones” y me hubiera preparado mejor mentalmente por si acaso.

El miedo a la epidural no tienes por qué tenerlo. Antes de ponértela te anestesian la zona, asi que no duele. Lo notas, igual que notas que te enredan los dientes en el dentista, aunque sin dolor.

Si eres de las vergozosillas que se mueren al pensar en estar ahí espatarrada, tranquila: te dará igual todo porque vas a conocer a tu bebé!! Y el camisón del hospital sienta estupendamente aunque lleves el culo al aire ;)

Cuando, por algún motivo al bebé le cuesta salir, hay varias formas de ayudarle a parte de empujando: con fórceps, ventosa, la maniobra de Kristeller (cuando te empujan la barrigota”) y un largo etcétera. Si queréis entramos en detalle en otro post.

Para mí hubo una cosa imprescindible: Marido estuvo conmigo en todo momento. Y aunque hubo momentos no tan buenos, su apoyo y sentirle cerca me ayudó muchísimo.

POSTPARTO

Y aquí llega la parte guay jajajaj. Si has tenido a tu bebé sin puntos, enhorabuena!! Pero si no es así, mentalízate para andar cual pingüino en la Antártida, hacer las comidas de pie o tardar 2 horas en limpiarte cuando vas al baño. Los puntos duelen un pelín pero a base de nolotil e ibuprofeno (ole ole!! Puedes volver a tomarlos!!) se lleva bastante bien. La faena es que tiran. Cuando te sientas, tiran; cuando vas al baño, tiran; cuando andas, te rozas con todo... Además es curioso que cuanto más cerca están de caerse más duelen, ya que se están secando.

Los famosos loquios. A estas alturas ya sabrás lo que son. UN COÑAZO. Eso es lo que son. A algunas mamás les duelen más y a otras menos, pero son llevaderos. La faena es sentirte octogenaria llevando una compresa que bien podría llamarse pañal durante todo el día. Menos mal que cada vez va a menos y cuando yabte has acostumbrado a los dodotis para adultos, no los necesitas.

La subida de leche. Puede tardar varios días y cuando lo hace sueles notar las tetis como dos ubres rebosantes. Calor, ardor... o nada. Yo por ejemplo ni me enteré. 

También puede que te sientas un poco tarada porque tendrás sentimientos encontrados. Alegría por tener a tu bebé y tristeza por no tener tu barriga, por ejemplo. Llorarás y reirás a partes iguales y te quedarás tan a gusto. No pasa nada siempre y cuando no llores todo el rato, claro. Llorarás también de alegría. El sentimiento que te invade al ver a tu hij@ durmiendo placidamente en esa cunita que con tanto mimo preparaste, viendo lo perfect@ que es y sabiendo que es tuy@... Repito, llorarás de alegría y en silencio, agradeciendo a Dios, Buda, el universo o a Chiquito de la Calzada lo que la vida te ha dado. Lo que tu cuerpo ha formado. Le mirarás y verás a tu corazón en otra personita.

Si tu opción va a ser dar el pecho, prepárate para hacer malabares para secarte al salir de la ducha y no rozarte los pezones. Tranquila, se pasa rápido. Pero mientras dura, tu zona más sensible pasarán de ser los labios a ser tus pezoncillos. Además es curioso, pero sabrás perfectamente cuándo le toca comer al beibi. Tus tetis te lo dicen. Y cuando le estés dando una teti, la otra chorreará como diciendo “Eh! Yo también quiero!”. El cuerpo es sabio.

Este tema de la lactancia es bastante extenso porque va desde lo ideal hasta pequeñas trabas como pezones planos, invertidos, mal agarre, “poca leche” y un largo etcétera. Al igual que antes, si queréis lo hablamos en otro post.

Y por último (aunque podría tirarme hablando del tema tres años) quería comentar el sentimiento de mamá osa protegiendo a su cachorro que te entra. Toda tú estará pendiente de todo aquello que a tu hij@ le conviene o no. Querrás en ocasiones volverlo a meter en la tripita para que esté igual de protegido. Pero ánimo, lo vas a hacer genial.

Y vosotras, ¿cómo fue vuestra experiencia? ¿Qué anécdotas añadiríais para ayudar a otras mamás?