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3 de mayo de 2018

El lado oscuro de la maternidad

Culpa. Tristeza. Rechazo. Dolor. Más culpa. Rabia. Inseguridad. Soledad. Agotamiento. Aún más culpa. ¿Has tenido un bebé y alguna vez te has sentido así? Tranquila, NO ERES UNA MALA MADRE.

Es curioso como a medida que voy indagando, conociendo a otras mamás y profundizando en esto de la maternidad, descubro que hay muchos sentimientos compartidos por todas nosotras pero que ninguna (me incluyo) lo comentamos jamás cuando nos preguntan qué tal. Se supone que has tenido un bebé y tienes que estar feliz, independientemente de todo lo que conlleva la crianza así como el post-parto y el cócktail hormonal que lo acompaña.

O quizá sea porque no quieres “amargarle la fiesta” a nadie... Pero ahí nos plantamos, con una sonrisa a lo Barbie diciendo lo bonito que es todo. 

Sin embargo la realidad es otra. Lo bonito ya lo sabemos. No hay que menospreciarlo, pero hoy quiero visibizar la parte oculta.

Cuando sales del hospital, con tu bebé en brazos si todo ha ido bien, no solo llevas a esa criatura, también llevas una maleta con hormonas revueltas, incertidumbres y culpa. Aunque no eres consciente de ello hasta que va pasando el tiempo. 

Hasta que llega la primera noche y ese bebé llora y llora y ya no sabes qué más hacer. Cuando vas a ducharte después de tres días y no puedes hacerlo a gusto porque cualquier cosa que roce ligeramente tus pezones (si estás dando pecho) te hace morir del dolor. Cuando escuchar consejos de toda la gente, muchos de ellos contradictorios entre sí y/o con tu instinto, y la mayoría sin haber sido pedidos. O no consejos, sino más bien “verdades absolutas”, sentencias que se sueltan como si no pudieran ser rebatidas. Y te sientes sola aunque estés rodeada de gente, porque a veces no sabes ni cómo explicar los pensamientos que se te pasan por la cabeza.

El sueño (o mejor dicho, la privación del mismo) va haciendo mella. A mitad de la noche te ves con una teta fuera, agotada por dentro y por fuera, tu marido durmiendo a pierna suelta a tu lado, y a tu bebé plácidamente mamando hasta que se queda dormido. Y lloras. Por todo, por nada.

Y aparece la culpa. La culpa por haber despotricado cuando te has despertado por enésima vez y has probado de todo y aun así sigue llorando. La culpa porque has perdido la paciencia y has tenido que dejar a tu bebé llorando en su cuna y calmarte tu primero. La culpa porque no tienes ni idea de qué le pasa o de si estás haciendo algo mal. La culpa por querer desaparecer un ratito y, como está tan de moda ahora, malamadrear

Hay cosas que no se cuentan pero son una realidad. Como que si te han dado puntos, es un coñazo una lata hasta que se curan porque en ocasiones no puedes ni sentarte. Como que de repente dejas de existir porque ahora lo primero es el bebé. Y no solo para ti, sino para todo el mundo mundial. Como que dudas mil y un millones de veces acerca de todo. Como que la líbido está enterrada en lo más profundo de tu ser y de nuevo aparece la culpa. Y sin embargo...

Y sin embargo, de repente, estando dormido en tus brazos, sonríe en sueños. Le ves las encías y su lengüita blanca por la leche, se le achinan los ojos y entonces lloras más. Pero ahora es de pura felicidad. De pensar que has hecho lo más bonito del mundo, de ser consciente del milagro que tienes pegadito a tu cuerpo. 


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27 de abril de 2018

La importancia de la TRIBU

Hola familia!

Hoy me paso por aquí para hablaros de algo que tuve la suerte de encontrar por casualidad, de lo que no había oído hablar nunca pero que en mi opinión toda futura mamá o mamá primeriza debería conocer y poner todo su empeño en encontrar: la tribu.

Desde el mismo momento en el que te enteras de que un pequeño milagro viene de camino, conoces lo que es el verdadero miedo. Miedo a que algo se tuerza, a comer algo que no debas, miedo de caer enferma, de algo “raro” en la ecografía aunque la ginecóloga te haya dicho que “no pasa nada”. Miedo a que tu bebé no engorde lo suficiente, a que engorde demasiado. Miedo al parto, al dolor, a no saber hacerlo bien, a ser una mala madre. En definitiva: vives cagada como cuando eras pequeña y viste la peli de “Pesadilla en Elm Street”.

Este miedo te acompaña desde ese momento hasta que, me atrevo a augurar, te vayas de este mundo. Porque la maternidad es para toda la vida. Y te sientes vulnerable, desprotegida, perdida e ignorante. Y lo mismo da si tienes una hermana con siete hijos, unos cuñaos con dos o una amiga que fue mamá el año pasado. Porque nadie está viviendo lo mismo que tu al mismo tiempo.

Y aquí entra la tribu. ¿Qué es la tribu? No, no me refiero a unos indios bailando en pelotas alrededor del fuego para pedir que llueva, me refiero a un grupo de mamás o futuras mamás que están exactamente en el mismo punto que tu. Con tus preocupaciones, alegrías, hormonas revolucionadas y cuerpo cambiante. 

De ellas recibirás todo el apoyo, cariño, consejos e información que necesitas justo en el momento en que lo necesitas. Te entenderán, te calmarán, te animarán y crearéis un vínculo, aunque sea digital, muy muy fuerte. Porque nada une más como compartir la locura que acompaña la maternidad.

Compararéis juntas exhaustivamente los resultados de cada eco, de cada análisis, de cada medida. Aprenderéis las unas de las otras, oirás términos que de ninguna otra forma averiguarías, se harán apuestas que ni en el casino de Torrelodones acerca de quién dará a luz primero. Llorarás cuando nazcan sus bebés, porque los sentirás en cierta manera tuyos, y ellas llorarán contigo.

La maternidad tiene un lado oscuro, del que hablaré en la siguiente entrada, del que nadie habla. Hay un tabú social acerca de ciertos sentimientos, pensamientos y emociones que nadie, ni siquiera tu marido, puede llegar a entender. Pero tu tribu si.

Este grupo de mamis puedes encontrarlo de muchas formas, aunque las más fáciles son en los cursos de preparación al parto, redes sociales como Instagram o en directamente en internet. No tengas miedo de buscar, conectar, compartir y vivir esta experiencia. Algún día, más pronto que tarde, lo agradecerás. Te alegrarás de tener ese pilar, tan básico pero tan difícil de encontrar.

Y vosotras? Tenéis ya vuestra tribu?

Os leo!!
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17 de abril de 2018

Etapas del desarrollo en bebés y niñas/os

Hola familia!

Siguiendo con la misma temática de la entrada anterior, hoy quiero compartir con vosotr@s los diferentes estadios por los que probablemente pasará tu hijo o tu hija desde el nacimiento hasta los 12 años en adelante. La info que vais a ver a continuación es de un trabajo que hice para la universidad y de cuyo autor me enamoré. Ni qué decir tiene que, como todo, tiene sus "haters" porque le ven lagunillas a esta teoría, pero os la dejo igualmente para que seáis vosotr@s mism@s l@s que saquéis las conclusiones.


Jean Piaget fue un científico nacido en Suiza cuya principal preocupación fue el desarrollo cognitivo del infante, así como los diferentes factores (tales como afectividad, razonamiento, socialización, etc) podían influir en el funcionamiento psicológico y en la permanencia de estas influencias en la adultez.

Para entender a Piaget, debemos de entender que la teoría del desarrollo, cuyo postulado fundamental es que se pueden encontrar los mismos problemas y los mismos tipos de explicaciones en los tres procesos que se detallan a continuación:

1.- La adaptación de un organismo a su ambiente durante su crecimiento, junto con las interacciones y autorregulaciones que caracterizan el desarrollo del sistema epigenético.

2.- La adaptación de la inteligencia en el curso de la construcción de sus propias estructuras (que depende tanto de las coordinaciones internas como de la información adquirida gracias a la experiencia).

3.- El establecimiento de las relaciones cognitivas o, más en general, de relaciones epistemológicas, que no consisten sólo en una copia de elementos externos o un despliegue de estructuras preestablecidas dentro del sujeto, sino que más bien implican una serie de estructuras construidas progresivamente por medio de una interacción continua entre el sujeto y el mundo exterior.

Piaget dividió el desarrollo del infante en una secuencia de cuatro etapas de diferentes períodos que abarcan desde el nacimiento hasta aproximadamente los doce años de edad. A continuación se explican las diferentes fases y sus principales características:


1.- Etapa sensorio-motora o sensorio-motriz

Esta primera fase comienza con el nacimiento del individuo y toca su fin con la aparición del lenguaje articulado en oraciones simples , lo que es, por norma general, a los dos años de edad. La obtención de conocimiento a través de la interactuación con el entorno es lo que define esta etapa, por lo que el desarrollo cognitivo se va formando a base de experimentar relaciones o interacciones (a veces de manera involuntaria) con juegos, personas, animales y objetos cercanos.

Los niños en esta etapa tienen por norma general un comportamiento egocéntrico en el que la división mental que tienen es el “yo” y el “entorno”. Aún así, a esta temprana edad, se aprecia la asimilación de la permanencia del objeto, es decir, la capacidad de entender que algo que no perciben puede seguir estando ahí. Piaget subdividió el periodo sensorio-motor en 6 sub-etapas:

- Etapa 1 (0-1 mes): ejercicio reflejo. Los niños usan sus reflejos innatos y adquieren cierto control sobre ellos.

- Etapa 2 (1-4 meses): reacciones circulares primarias. Los niños repiten las conductas placenteras que ocurren por azar (chupar el pulgar).

- Etapa 3 (4-8 meses): reacciones circulares secundarias. El niño hace accidentalmente algo interesante o placentero, como poner en movimiento un móvil colocado sobre su cabeza.

- Etapa 4 (8-12 meses): coordinación propositiva de los esquemas secundarios. Empiezan a anticipar sucesos y a utilizar esquemas previos para resolver problemas en situaciones actuales.

- Etapa 5 (12-18 meses): reacciones circulares terciarias. Empiezan a experimentar con acciones nuevas para ver lo que sucede en lugar de repetir patrones de conducta ya aprendidos. Se sirven del ensayo-error.

- Etapa 6 (18-24 años): soluciones mentales. Empiezan a pensar en los problemas para encontrar soluciones mentales; internalizan las acciones y sus consecuencias, y no se basan exclusivamente en el ensayo-error.


2.- Etapa preoperacional o pensamiento intuitivo

Según Piaget esta etapa abarca entre los dos y los siete años de edad. Aquí el egocentrismo antes mencionado sigue estando bastante presente, sin embargo aumenta de forma considerable la capacidad de ponerse en el lugar del otro (empatía). Surge una nueva forma de actuar y jugar atendiendo a roles ficticios y suelen utilizar objetos de carácter simbólico.


Sus características principales son:

- Juego simbólicoutilización de un objeto que representa cualquier otra cosa durante el juego. Imaginación.

- Razonamiento transductivo: al pensar, ir de lo particular a lo particular, sin hacer generalizaciones. Buscar similitudes y diferencias.

- Razonamiento inductivo: obtener piezas separadas de información y unirlas para formar una hipótesis o llegar a una conclusión. De lo particular a lo general.

- Razonamiento deductivo: empezar por una hipótesis o premisa y analizarla para ver si es verdadera. De lo general a lo particular.

- Sincretismo: tratar de vincular ideas que no siempre están relacionadas.

- Egocentrismo: incapacidad para considerar la perspectiva de otro o para imaginar el punto de vista de otra persona. Anteposición del “yo”, aunque de manera más leve que en la etapa anterior.

- Animismo: atribuir cualidades de los seres vivos a objetos inanimados.

- Focalización: concentrar la atención en un aspecto o detalle único de la situación.

- Conservación: idea de que las propiedades de los objetos permanecen iguales a pesar de cambios en su forma o disposición. 

- Irreversibilidad: incapacidad para reconocer que una operación puede realizarse en ambos sentidos.


3.- Etapa de las operaciones concretas

Rondando los siete años de edad y finalizando a los doce, se accede a este estadio en el que empieza a usarse la lógica para llegar a conclusiones válidas, siempre y cuando las premisas básicas tengas que ver con datos obtenidos a partir de la propia experiencia. También el pensamiento deja de ser tan marcadamente egocéntrico.

Uno de los síntomas típicos de un niño o niña en esta etapa es que sea capaz de entender que la cantidad de líquido contenido en un recipiente no depende de la forma que adquiere este líquido, ya que conserva su volumen.


4.- Etapa de las operaciones formales


Esta es la última de las etapas según Piaget, y aparece a los doce años de edad en adelante, incluyendo la vida adulta. Es en esta etapa donde se gana al completo la capacidad de utilizar la lógica para llegar a conclusiones abstractas que no están ligadas a experiencias en primera persona. Por tanto es posible aquí analizar y manipular esquemas de pensamiento, y puede utilizarse el razonamiento hipotético-deductivo.

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Y de ahí que no sirva para nada que le digamos a nuestra hija de dos años que comparta su juguete favorito porque el otro niño está llorando (egocentrismo) o que un niño de cuatro años pueda volver a casa solo aunque haya hecho el camino de ida con alguien (irreversibilidad).

No sé vuestr@s hij@s pero de momento mi cachorra sigue los pasos a pies juntillas. ¿Qué opináis? ¿Han seguido o están siguiendo vuestros canijos las diferentes etapas? ¿Se han saltado alguna? ¿Van adelantados? Ayudadme a desmontar la teoría dejando un comentario juas juas juas

Un abrazo familia!


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Estilos parentales

Hola familia!

Hoy os traigo una entrada interesante de los diferentes tipos de crianza que se han dado y dan en las familias a lo largo del tiempo. L@s que me seguís hace tiempo sabéis que soy muy yonki fan de buscar y devorar información de diferentes temas. Y este me ha parecido digno de entrada ya que responde a una pregunta que solemos hacernos bastante a menudo los papás y mamás, ya seamos primerizos o no: ¿Lo estoy haciendo bien? ¿Qué tipo de padre/madre quiero ser para mi/s hij@/s?

Así que saltaos la dieta conmigo! vamos a por el plato principal.

Conceptos básicos

La personalidad se debe tanto a factores genéticos (lo biológico) como a factores ambientales (el entorno, la socialización, etc.), los cuales la van condicionando a lo largo de la vida. Se puede definir personalidad como un conjunto de rasgos perdurables en el tiempo que caracterizan la interacción. Por tanto, todas las personas tienen personalidad. 

Con respecto a la influencia de los padres en el desarrollo de la personalidad, John Bowlby (psicólogo), propuso la Teoría del Apego. Para llegar a poder exponer la citada teoría, hizo estudios con niños pequeños (de 0 a 6 años) proponiendo la “situación del extraño”. Esto consistía en hacer pasar a un extraño (para más impresión, se elegía de diferente raza que el sujeto de estudio) a una habitación con cámaras de grabación donde una madre y su hijo o hija llevaban un rato en ella. Bowlby dedujo que el niño o la niña que sentía miedo y corría hacia su progenitora, tenía apego con ella, mientras que los niños o niñas que empezaban a llorar por el miedo pero se quedaban quietos, carecían de este vínculo.

El apego puede ser definido como un lazo afectivo que hay entre un niño o niña y una persona adulta, ya sea uno de los padres o un cuidador. Es un lazo de “dependencia emocional”. La hipótesis fundamental de la Teoría del Apego es que el estado de seguridad, ansiedad o temor de un niño es determinado en gran medida por la accesibilidad y capacidad de respuesta de su principal figura de afecto.

Los niños y niñas con apego se caracterizan por ser amigables, cooperativos e independientes. Por otro lado, los niños y niñas que no poseen apego hacia otra persona se caracterizan por ser inmaduros, impopulares, dependientes de otras personas y propensos a la agresividad. Por ese motivo es beneficioso para ellos el mantener apego con otra persona.

Para determinar qué clase de padres tienen los niños, y, por tanto, cómo afecta la relación entre ellos a la personalidad de los niños y niñas, se diferenciaron cuatro estilos parentales, que presentan ciertas características que influyen en la personalidad del niño.


DIFERENCIAS DE ESTILOS PARENTALES Y SU INFLUENCIA EN LA PERSONALIDAD DE LOS NIÑOS Y NIÑAS


Tipo de
estilo parental
Características de padres/madres
Características de
hijos/as

Con autoridad

·  Prevalece el amor, el apoyo y el entorno hogareño.
·  Mantienen altas expectativas para sus hijos.
·  Refuerzan las reglas de la casa consistentemente (premiar o castigar)
·  Explican porqué unas conductas se aceptan y porqué otras no.
·  Tienen la opinión de los niños en la toma de decisiones.

· Felices
· Seguros de sí mismos.
· Curiosos
· Independientes
· Amigables
· Respetuosos
· Exitosos en la escuela



Autoritarios

· Poco amor, apoyo y entorno hogareño.
· Mantienen altas expectativas para sus hijos.
· Establecen las reglas de conducta sin tener en cuenta las necesidades de los niños.
· Esperan que las reglas establecidas se cumplan sin más.
· No tienen en cuenta la opinión del niño en la toma de decisiones.

· Infelices
· Ansiosos
· Con baja autoestima
· Sin iniciativa
· Dependientes
· Pérdida de habilidad social y
· conducta altruista.
· Agresivos
· Desafiantes



Permisivos

· Prevalece el amor, el apoyo y el entorno hogareño.
· Mantienen bajas expectativas para sus hijos.
· Raramente castigan una conducta inapropiada.
· Permiten que sus hijos tomen sus propias decisiones.

· Egoístas
· Desmotivados
· Dependientes
· Demandantes de atención
· Desobedientes
· Impulsivos
· Desobedientes

Sin implicación

· No proporcionan ningún apoyo emocional a sus hijos.
· Mantienen pocas expectativas para sus hijos.
· Tienen poco interés en la vida de sus hijos.
· Parecen abrumados por sus propios problemas

· Demandantes de atención
· Sin control sobre sí mismos (impulsivos)
· Baja  tolerancia a la frustración
· Pérdida de objetivos a largo plazo


Como veis, el tipo de padre/madre ideal es CON AUTORIDAD. es decir, un estilo de crianza respetuosa con la personalidad de cada niñ@ pero siendo firmes cuando hay que serlo, aunque se dan explicaciones de las decisiones tomadas en la medida de lo posible.

Todo esto supongo que suena fenomenal pero en la práctica será otra cosa muy distinta. ¿Cómo sois vosotr@s? ¿Qué opináis?

Un abrazo familia!


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